Me asomo a este rincón
azul de paraíso
donde las horas duermen
en cuerdas de tender
y aún penden recuerdos
de llares oxidados
con puertas y ventanas
abiertas a poniente
para "tecer"la tarde
con voces de otra edad.
En su mirada azul
el éxodo no existe.

mi infancia también cuelga de esas cuerdas. aunque me temo que la mayoría de los recuerdos se fueron resacando al sol...
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